Modelos de conducción de la empresa familiar

Posteado el 19. Abr, 2011 por en Sin categoría

Con el transcurso del tiempo las relaciones familiares necesariamente van cambiando, los roles evolucionan y aparecen nuevas necesidades: en un primer momento una pareja no tiene compromisos externos, más tarde deberá asumir el sostén de su hogar, la educación de los hijos y la ayuda a otros miembros de la familia (padres o personas mayores), en caso de que fuera necesaria. Esta, podríamos decir, es la línea del buen desarrollo familiar.

En cambio, si analizamos el sistema relacional empresarial, vemos que el negocio también requiere, con el devenir del tiempo, distintos roles de las personas que lo integran y desarrollan. Así, una empresa naciente necesita al inicio un soñador orientado a construir logros que la pongan en marcha, pero luego para expandirse requerirá que se ordene la organización y se desarrollen equipos de trabajo que logren reconocer las oportunidades y las aprovechen. Es decir, que se planifiquen las decisiones estratégicamente. Ésta sería la línea del buen desarrollo del negocio.

El gran desafío para los negocios familiares consiste en articular estos dos ámbitos que, regidos por lógicas contrarias, implican necesariamente dos modos diferentes de evolución.

Cuatro estilos para conducir la empresa familiar

•Focalización en el negocio.
Cuando se abandonan los temas relacionados a la familia en función de un interés por el negocio, las empresas familiares son de dudosa sustentabilidad. ¿Por qué? Los conflictos que normalmente se gestan en el ámbito familiar quedan desatendidos y, a la larga, provocan que se debilite la trama relacional invisible que mantiene unida a la familia, lo que a su vez promueve que se complique el apego al negocio familiar. El resultado más probable, entonces, son serios problemas de gobernabilidad.

•Focalización en la familia.
Si se prioriza a la familia en detrimento del negocio, se genera una empresa regresiva. Esto ocurre porque las distintas posiciones en la empresa terminan otorgándose a familiares sin reparar en su capacidad moral y profesional para ejercerlo.
De esta forma, la empresa se convierte en una especie de fundación de ayuda a los familiares más que un ámbito de negocios que genera riqueza y oportunidades.

•Escaso interés en ambos ámbitos.
A este tipo de empresas las llamamos decadentes ya que, sin el esfuerzo, el trabajo y la capacidad de quienes la conducen, está condenada al fracaso. Muchas veces esto sucede luego de que la empresa ha sido muy exitosa y da la falsa impresión de poder soportar cualquier tipo de incompetencia de sus dirigentes.

•Alto interés en ambos ámbitos.
Las empresas que logran desarrollar tanto la familia como el negocio y que lo hacen observando determinadas leyes, procedimientos y adaptación de prácticas exitosas, son las que consideramos visionarias. Se trata de aproximadamente el 10% del total de las compañías y suelen ser, precisamente, las que logran sobrevivir a las diferentes sucesiones. Estas empresas, para no afectar las relaciones familiares o el negocio, se ocupan de la salud de las relaciones interpersonales y establecen políticas para la compañía basadas en la mayor cantidad posible de acuerdos consensuados.

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