Lograr el máximo potencial de la empresa familiar

Posteado el 26. Ene, 2011 por en Sin categoría

Las mejores decisiones empresariales son aquellas que contemplan los intereses del negocio y de la familia al mismo tiempo. Cuando una empresa familiar afronta un contratiempo, estima que es hora de llamar a un profesional en planificación estratégica que ayude a entender y superar problemas como estos: “estamos perdiendo rentabilidad”; “necesitamos innovar”; “nuestros costos son elevados”; “tenemos una baja productividad”. Generalmente el experto en primera instancia buscará la información necesaria que le ayude a diagnosticar la situación tanto en el plano empresarial, como en las relaciones afectivas que pudiesen generar un impacto negativo en los resultados.

Pero… ¿qué ocurre cuando la información no existe? Es decir, existe en la mente de todos pero no se encuentra ordenada y organizada en ningún lugar de tal forma que sobre ella sea posible trabajar. Sucede que la mayoría de las empresas familiares considera que no es necesario formalizar la información asumiendo que todos la conocen y que esto solo constituye una pérdida de tiempo a sus ya agitadas agendas.

Muchas veces es el líder quien desea suponer que todos los miembros de la familia han interpretado la situación de la misma forma, evitando así enfrentar situaciones conflictivas que pudieran darse en caso de tener que conversarlo de forma directa.

Sin embargo, la formalización y ordenamiento de información es lo que permitirá planificar una estrategia que habilitará a los integrantes de la empresa familiar para comprender el negocio, la familia y el entorno en el cual opera. De esta forma, podrán trabajar en un esquema de planificación que integre todos estos aspectos como así también a todos los involucrados.

En el caso de una empresa familiar, la planificación aborda cuestiones relacionadas que más allá de las empresariales se encuentran relacionadas con el proyecto compartido que se desea llevar adelante. Para lograrlo, será necesario se contesten inicialmente las siguientes preguntas:

¿Queremos perpetuar el negocio? – ¿Quiénes? – ¿Para qué? – ¿Hacia dónde deberíamos dirigirlo? (Visión) – ¿Cuáles son los valores que deseamos preservar a través del tiempo? ¿Por qué? – ¿Cómo podemos llevarlo adelante en forma eficiente? (Estrategia y estructura) – ¿Cómo regularemos las relaciones de quienes compartimos el ámbito del negocio y la familia?  – ¿Cuál será el vínculo que mantendremos con quienes no quieren trabajar en el negocio? (Legislación interna)

De esta forma, integrarán cuestiones familiares y empresariales. De hecho, esta interrelación entre el plan de familia y el de la empresa es el mayor reto para el negocio familiar. Si bien estos dos ámbitos se presentan como altamente interdependientes, cuando se trata de una empresa familiar, el plan de negocios exige el compromiso de la familia con la empresa y la familia podrá prever muchas de sus perspectivas a través de los enunciados que devele la planificación explícita.

En el caso particular de los negocios familiares, no se puede separar la planificación estratégica del negocio con el de la familia, y es por eso que conviene llevarlos a cabo de manera conectada y simultánea´

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