Las 11 habilidades de un buen Manager

Posteado el 17. Ago, 2011 por en Sin categoría

Hoy en día, para saber si alguien es inteligente o no habría que anteponer una pregunta  fundamental: ¿Inteligente para qué? Por ejemplo, un aborigen del Amazonas es más inteligente que muchas otras personas para sobrevivir en la selva porque, sencillamente, todos sus esquemas de aprendizaje han sido activados para resolver ese tipo de problemas. Pero estos mismos esquemas le resultarán totalmente inútiles a la hora de sentarse frente a una computadora. El factor determinante de su dificultad no será la relativa complejidad de la máquina sino la falta de las facilitaciones conexas necesarias para comprender su sentido, su contexto: su para qué.

Ahora bien, si aceptáramos que diferentes aprendizajes remiten a diferentes facilitaciones y éstas, a su vez, a inteligencias diversas, ¿no sería entonces razonable hablar de una inteligencia gerencial? Y es que el saber hacer de un gerente consiste, precisamente, en saber alcanzar metas. Para lograrlo, tendrá que administrar un conjunto variado de recursos en forma eficiente a través de la conducción de seres humanos. Deberá, entonces, orientarse y orientar a su equipo hacia submetas claras, ambiciosas y alcanzables, cuya realización les provea de experiencias motivadoras de manera tal que sus sentimientos -tanto los de logro como los de pertenencia-, provoquen un refuerzo colectivo del entusiasmo.

Entonces, hablar de inteligencia gerencial es hablar de la medida diferencial en que una persona es capaz de lograr esta habilidad respecto de otras personas, en condiciones idénticas. La inteligencia gerencial debe poder descomponerse en una serie de habilidades necesarias, estas son conocidas como habilidades inespecíficas porque son aquellas que no dependen de los conocimientos técnicos de la profesión del gerente sino que son aquellas que debe poseer para desarrollar con éxito su actividad de conducción.

Las once habilidades inespecíficas que se pueden señalar son las siguientes:

Sentido de finalidad: la problemática del día a día desfigura la claridad de las metas. Para contrarrestarla, un gerente requiere de una sólida combinación de visión, convicción y perseverancia.

Capacidad de planificación: es el poder para imaginar los caminos más cortos, más económicos, más seguros y efectivos para alcanzar cada meta.

Capacidad para administrar recursos: es la habilidad para alcanzar las metas combinando y distribuyendo los recursos con que se cuenta, y no con los que se desearía contar.

Capacidad para comunicar: lograr que los colaboradores comprendan las ideas que el gerente tiene en su mente y que necesita que ellos desarrollen.

Capacidad para motivar: conseguir que las personas se involucren, disfruten de su trabajo y se sientan protagonistas, tanto de los logros como de los fracasos.

Capacidad para desarrollar a las personas: un gerente debe lograr que sus colaboradores tengan la necesaria motivación intrínseca como para procurarse el aprendizaje que les permita alcanzar mayor nivel.

Capacidad para manejar conflictos: transformar cada situación de oposición de intereses en una oportunidad para generar nuevas formas de alcanzar las metas.

Capacidad de análisis y síntesis: gerenciar requiere la habilidad para descomponer fenómenos complejos en sus partes constitutivas.

Capacidad para hacer seguimiento de procesos: un gerente debe estar convencido de que las cosas no saldrán bien sólo porque se las planificó bien.

Capacidad para asumir riesgos y tomar decisiones: esta habilidad requiere de la evaluación y acotación de riesgos para lo que es de gran valor el trabajo de análisis- síntesis.

Capacidad de autocrítica: Por eso es más competitivo quien menos se ocupa de esconder y más de resolver.

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