Cambio y transición en el negocio familiar
Posteado el 31. Mar, 2011 por Administrador en Sin categoría
Como nos sucede a las personas, las empresas también atraviesan diferentes etapas a lo largo de su vida. Abandonar una y pasar a la siguiente es lo que llamamos atravesar una transición, estado que se caracteriza por la incertidumbre y genera una sensación de fragilidad enorme que viene acompañada de síntomas como la ansiedad, el temor y el incremento de la duda. Esto generalmente eleva la ansiedad de las personas que deben tomar decisiones en la empresa familiar provocando una parálisis que, de no ser gestionada, acarreará decadencia en el negocio y en la familia que lo integra.
Aunque existen ocasiones en las que el cambio es forzado por una situación particular de factores fortuitos o reveses económicos generales, es necesario considerar que las transiciones se darán de todas maneras por el natural devenir de la empresa y de las personas que las conforman: el crecimiento del negocio, la evolución del mercado al que está orientado, el envejecimiento de los miembros, la entrada de otros nuevos, la necesidad de profesionalizar la gestión, los cambios tecnológicos o la visión que permite anticipar y construir tempranamente nuevos rumbos para la empresa. Por tanto, sea de la naturaleza que fuese el cambio (es decir fortuito o evolutivo), conviene aprovecharlo para que esa transición permita gestionar una evolución favorable. Se requiere un arte particular para, ante todo, percibir que se está en medio de una transición y, luego, aprovecharla para hacerse más fuertes, construir herramientas que eviten o solventen situaciones parecidas en el futuro, mejorar y dinamizar procedimientos que sirvan no sólo en épocas convulsionadas sino también para el transcurrir normal de la empresa, buscar y apoyarse en los consejeros más adecuados para cada momento, y emerger del proceso en un estado de enriquecimiento que hubiera sido difícil de adquirir si no se hubiera tenido que navegar en las aguas siempre turbulentas de las transiciones.
A la vez, la posibilidad de atravesar una transición con éxito para llegar a un destino imaginado y preestablecido, entrena el pensamiento estratégico de los responsables del proceso y permite generar mejores contextos para el desarrollo comercial, interpersonal y operativo de la empresa familiar.
