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La conversación que le habría faltado a «Tini» con su papá

Posteado el 14. Sep, 2026 por en Comunicación, Empresas, Empresas Familiares, Otros temas, Protocolo Familiar, Socios

En estos días, el conflicto que trascendió entre Tini Stoessel y su padre volvió a poner en agenda una cuestión que también aparece, con frecuencia, en las Empresas Familiares: ¿qué sucede cuando la confianza ocupa el lugar de las reglas?

Durante años, padre e hija compartieron una relación familiar y profesional. Hoy, distintas versiones periodísticas hablan de una auditoría sobre sociedades, ingresos y patrimonio vinculados a la carrera de la artista. Más allá de cuál sea finalmente la realidad del caso, la situación permite detenernos en una pregunta que excede ampliamente a sus protagonistas.

En una Empresa Familiar, es frecuente escuchar:

“¿Para qué vamos a poner esto por escrito? Somos familia.” Y… justamente ahí puede comenzar el problema.

Porque queremos a nuestros familiares. Porque confiamos en ellos. Porque creemos que nunca vamos a tener un conflicto. Sin embargo, cuando hay un negocio y un patrimonio de por medio, el cariño y la confianza resultan insuficientes.

Por otro lado, no se trata de desconfiar, sino de hacer explícito aquello que la confianza suele dar por supuesto.

Desde nuestra experiencia propiciamos y alentamos a que las familias empresarias respondan y socialicen entre sus miembros y las nuevas generaciones temas como:

  • ¿Cuál es el negocio que nos reúne? Ó… ¿cuáles son los negocios?
  • ¿Cuál es el patrimonio de ese negocio?
  • ¿Quiénes son sus dueños –Accionistas-?
  • ¿Cuáles son los derechos y obligaciones de un Accionista?
  • ¿Quiénes lo gestionan? ¿cuáles son sus responsabilidades?
  • ¿Quiénes y cómo se toman las decisiones?
  • ¿Quiénes pueden participar de la empresa y bajo qué condiciones?
  • ¿Quiénes no pueden hacerlo?
  • Y tantas otras como se nos ocurran…

Para trabajar estos temas existe el Protocolo Familiar, un documento que establece reglas pero que, fundamentalmente, habilita conversaciones que muchas veces las familias prefieren postergar: hablar de dinero, propiedad, poder, participación, responsabilidades, derechos, expectativas y futuro.

Porque mientras todo funciona, estas conversaciones parecen innecesarias. Sin embargo el desafío y lo saludable es poder tenerlas antes de que sean el conflicto las que nos obligue a tenerlas.

Entonces… quizás la pregunta no sea si una familia confía en sus integrantes, sino:

¿Qué reglas necesitamos acordar justamente porque confiamos en que queremos seguir siendo familia y socios?

Ana Bravo

Consultora Asociada

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