¿Cómo lograr la convivencia de dos estilos de liderazgo?
Posteado el 17. Jun, 2011 por Administrador en Gobierno y Liderazgo
Este proceso no es fácil, ni se lleva a cabo de un día para el otro. Es una transición progresiva y compleja, en la que es probable experimentar en la empresa y en el grupo familiar un alto nivel de emocionalidad (ya sea incertidumbre, temor, irritabilidad, etc.).
¿Cómo abordar y facilitar el recorrido de este proceso? La mejor herramienta para abordarla es generar espacios de intercambio y diálogos significativos recurrentes. El protocolo familiar es, en este sentido, una excelente herramienta para habilitar conversaciones respecto de este proceso y las emociones involucradas en él.
La importancia del desarrollo de una legislación familiar no radica en su resultado material sino en alcanzar un proceso de maduración en la red recurrente de conversaciones familiares que permita el establecimiento de acuerdos y reglas que se originen en una visión compartida por los integrantes de la familia.
Si se realiza con compromiso, el proceso de elaboración de un protocolo familiar
– Obliga a pensar la visión de la empresa para el largo plazo.
– El primer capítulo del protocolo, por lo general, sintetiza la historia, los valores y la visión de la empresa.
– Conversar, desarrollar y clarificar este tema para ponerlo por escrito, es un requisito indispensable para el proceso de institucionalización del liderazgo.
– Consolida las estructuras de gobierno adecuadas para la convivencia y la transición entre el estilo de liderazgo Monarca y el Organizador.
– El protocolo genera el marco de convivencia para el estilo de liderazgo del fundador con el de los integrantes de las nuevas generaciones.
– Hay familias que aprovechan su espíritu entrepreneur para que el fundador desarrolle nuevos negocios;
– Hay otras que aprovechan su experiencia y expertise y los convierten en consejeros de la nueva gestión;
– Hay otras que necesitan de su mirada y su historia mítica recorriendo los pasillos de la empresa, etc.
De esta manera, el protocolo familiar se convierte en un instrumento vital y estratégico para los negocios familiares. Por ello es un documento que debe ser elaborado con tiempo y pensado para el largo plazo. Sin embargo, en ocasiones, este mismo hecho suele paralizar a las personas quienes posponen indefinidamente su construcción.
La idea que sustenta este principio es evitar caer en el círculo vicioso del “mejor lo dejamos para más adelante”. Siempre vamos a pensar que es mejor esperar:
…que pase la crisis…
…que los chicos sean más grandes…
…que tengamos más tiempo…
…que nos pongamos todos de acuerdo…
…que encontremos un consultor de confianza…
…que los honorarios del consultor no nos parezcan demasiado caros…
…que, ahora que pasó la crisis, ¡hay que dedicarse full time a vender!
