¿Cómo aprovechar las fortalezas de la Empresa Familiar?
Posteado el 14. Jul, 2011 por Administrador en Sin categoría
Así como conforman un grupo predominante, sabemos que por sus propias características las Empresas Familiares son un ámbito propicio para el surgimiento de conflictos intrínsecos que pueden debilitarlas: la particular complejidad de la articulación de dos mundos tan opuestos como son el familiar y el empresario, por lo general, las vuelve frágiles y amenaza su perdurabilidad. Esta fragilidad intrínseca, de manera inevitable, se traslada a las redes socioeconómicas integradas por ellas, lo que expone al sistema social ante una amenaza grave.
Pensemos en un negocio de familia como una estructura de red: es posible que algunos hilos se desgasten y rompan pero, por efecto de los demás hilos que sostienen la red, este peligro pasa inadvertido. Cuando hay demasiados hilos debilitados, la tensión se hace insoportable: la red acaba por romperse y destruye todo lo que por ella era sostenido, incrementando las posibilidades de exponer a las Empresas Familiares a situaciones de crisis.
Sin embargo, no todas son malas noticias: las Empresas Familiares tienen una serie de ventajas que pueden ser aprovechadas. Reforzar estas fortalezas, atenuar las debilidades, estimular la visión de largo plazo en el Negocio Familiar y una cognición positiva del futuro puede generar una situación diferencial en el presente no sólo para ellas mismas, sino además para todo el sistema.
Una forma de colaborar con los negocios de familia es promoviendo la buena calidad de la toma de decisiones en un ámbito de incertidumbre como al que estamos expuestos en Latinoamérica, apoyándolas para lograr un desarrollo de mayores capacidades y resistencia a la adversidad como una de las claves del éxito y la sustentabilidad, si bien no quiere decir que en las empresas no se tomen decisiones poco acertadas, ya que ¿Quién no ha tomado una mala decisión en el mundo de los negocios? Lo que realmente es importante y marca la diferencia entre las que triunfan y las que no, es su capacidad para superar los errores, es decir, su capacidad de resiliencia.
La resiliencia es la capacidad que tienen ciertos metales para conservar algunas propiedades al ser sometidos a grandes presiones. Transferido al ámbito de la psicología, describe los casos en que atravesar fuertes adversidades promueve el desarrollo de mayores capacidades y resistencia a la adversidad.
¿Cómo estimular la resiliencia?
Según nuestra experiencia, se pueden ensayar dos maneras para hacerlo:
1. Estimulando la autoconfianza: Es necesario lograr una sucesión de éxitos progresivamente complejos
2. Promoviendo la capacidad de aceptación y de rediseño: Cuando los resultados no son los que esperamos, es necesario detectar y aceptar la necesidad de un cambio y elaborar un rediseño que resulte satisfactorio. En este punto es importante distinguir la aceptación de la resignación. La aceptación es un proceso que implica el reconocimiento de una dificultad y la elaboración de una alternativa para superarla. La resignación, en cambio, es un estado: se percibe que algo es así y que no se puede hacer nada para cambiarlo. El rediseño es una manera de ajustar errores y corregir decisiones equivocadas.
Considerando que el rediseño constante de una empresa esta íntimamente conectado con la capacidad de sus directivos para visualizar y resolver los desafíos que presenta la gestión, es indispensable promover un proceso formación y desarrollo en capacidades directivas, lo cual será posible en forma individual, pero es mucho más efectivo hacerlo en conjunto y de la mano de las organizaciones y empresas más representativas de cada país.
